La última milla es la menos transitada

Imagina que eres un vendedor y tienes dos prospectos por cerrar, pero solamente tienes el tiempo para atender a uno. El primero, te dará una comisión de $3,000 que se te pagarán al día siguiente en que cierres la venta. El segundo, te dará una comisión de $5,000 que se te pagará 6 meses después de que cierres la venta ¿A qué prospecto cerrarías? Comúnmente, sabemos que los beneficios a largo plazo son mejores que los beneficios a corto plazo, sin embargo, nos es difícil apegarnos a ellos porque no vemos recompensas inmediatas. Por ejemplo, queremos llegar a ese verano con el cuerpo de Zac Efrón y dejar atrás nuestro cuerpo de Chapo Efron. Para en julio lograr esas Abs, tuviéramos que comenzar a ejercitarnos y hacer dieta tal vez no sé, por allá del mes de abril (de 3 años antes en mi caso). Comenzamos muy aplicados, yendo al gimnasio diariamente y haciendo la dieta al pie de la letra, pero han pasado 3 semanas y no hemos visto grandes cambios. Poco a poco comenzamos a perder la motivación y por ahí de mitad de mayo piensas “bueno, ya será el próximo verano” y tiras la toalla.

REPETIMOS LO QUE SE RECOMPENSA DE INMEDIATO

          Es por eso que bajar de peso es tan complicado, ya que los beneficios no son inmediatamente como quisiéramos, sobre todo, porque estamos haciendo un gran esfuerzo. En el fondo sabemos que los beneficios tarde o temprano llegarán, pero él no ver a diario un kilo menos en la báscula lo hace más difícil de lo que ya por sí lo es. Otro ejemplo es el ahorro, sabemos que en el largo plazo nos traerá beneficios como un retiro digno, pero al no ver un beneficio de inmediato, se vuelve complicado “confiar” en el ahorro ya que su recompensa la disfrutarás muchos años más tarde. Otro ejemplo, a la inversa, es el cigarro. El fumador sabe de las consecuencias que en el largo plazo le puede traer, sin embargo, el placer del momento le gana.

Entonces…
¿Tengo que esperarme los 6 meses para mis $5,000 pesos?
Sí y no.

          Sí, porque es la recompensa mayor. No, porque puedes buscar Quick Hits en el camino. Es decir, pequeñas recompensas inmediatas. Tomemos el ejemplo de la dieta. Busca una prenda de vestir que te quede justa y que actualmente no usas porque no te gusta cómo se te ve. Sabes que bajando un poco de peso te gustará y la usarás. No tienes que estar 4 meses a dieta para usarla, tal vez en un mes lo puedas hacer. Encuentras una recompensa más rápida (Quick hit) y sigues sin perder el rumbo para el largo plazo. Otro ejemplo, para el tema del ahorro. Por cada gasto que decidas no hacer, ahorra el 80% de ese gasto y el otro 20% guárdalo en un “ahorro quick hit (AQH)” una vez que acumules X cantidad utiliza ese AQH para realizar un gasto de los que dejaste de realizar: viaje, una compra, etc. Los beneficios de largo plazo son más complicados que lograr que los de corto plazo, ya que no vemos recompensas inmediatas, es por eso que “la última milla es la menos transitada”. Sin embargo, puedes usar eso a tu favor y ponerte “Quick Hits” que hagan que no pierdas la motivación, tengas pequeñas recompensas inmediatas y sigas en camino a cumplir tus beneficios de largo plazo.

Reflexión inspirada en: Hábitos Atómicos de James Clear

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