Y tu ¿A qué vagón te subes?

El estadio rugía, era mediados de los años 80s y la multitud estaba ansiosa de que Prince saliera al escenario. Las mujeres con sus cabelleras abultadas y los hombres con sus chamarras de cuero aplaudían y gritaban mientras una manta gigante se levantaba sobre el escenario. Detrás de ella la sombra de Prince con su tradicional guitarra morada. No era necesario ver la imagen a color, bastaba con ver la sombra, para saber que esa guitarra era morada y que esa silueta era Prince. De pronto la manta cae y el escenario se obscurece, poco a poco comienza a sonar un requinto de guitarra, suave pero poderoso, sencillo pero excitante. La multitud grita y de pronto las luces se encienden y ahí estaba “El Príncipe” en medio del escenario con su tradicional traje morado, su camisa blanca y su bandana en el cuello. Prince se acerca al micrófono, lo toma lentamente y le habla a su público: “Si ustedes han venido por Purple Rain, se han equivocado de puerta”. Los fans se voltearon a ver incrédulos, Purple Rain era el mayor éxito de Prince y no había un alma en ese estadio que no estuviera ahí esperando esa canción. ““Si ustedes han venido por Purple Rain, se han equivocado de puerta” … y añadió: “lo que cuenta no es lo que ya sabes, sino lo que están dispuestos a aprender esta noche”

Esa noche Prince tocó Purple Rain, igual de chingón que siempre, de no hacerlo la multitud tal vez se hubiera levantado en armas. Sin embargo, no se fue sin haber dejado un mensaje. Sin haber plantado la semilla en sus fans.  ¡Hay que reinventarse! Cada cierto tiempo, en cada fracaso, pero también, como en el caso del Príncipe, en casa éxito. Es muy fácil dejarnos llevar por las mieles de lo que nos sirvió y repetirlo hasta el cansancio, pero las fórmulas se agotan, más rápido de lo que creemos.

¡Reinvéntate! El vagón de lo conocido ya va saturado, lleno de gente cómoda y sin ganas de moverse de lugar. En cambio, en el vagón del aprendizaje siempre habrá lugar, encontrarás gente que sube y que baja y que más adelante vuelve a subir. Gente que va sentada pero no lo suficientemente cómoda, otra que va parada pero ansiosa por la próxima estación.

“Si has venido por el primer vagón, te has equivocado de parada, lo que cuenta no es lo que ya sabes, sino lo que estás dispuesto a aprender en este vagón”

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