La foto que siempre quise

 Guey, tómame una foto chingona así que parezca runner de toda la vida – Tatan
 No se hable más, tu ponte yo te la tomo.   – Andrés
 3…2…1

 

 

Así fue como “conseguí” mi súper foto de runner empedernido. 

 

Era por allá del año 2016 y me encontraba a unos minutos de comenzar mi primera carrera de 5k, después de aproximadamente 10 años de no correr una. 

 

Llegamos temprano, claro, para estirar esa rodilla que me dejó fuera de ser un profesional del deporte, y aprovechando le pedí amablemente a mi amigo Andrés me tomara una foto chingona que pareciera atleta jamaiquino, de alto rendimiento, medalla de oro, lomo plateado, duvalín sin palita, mazapán sin romperlo, etc.

 

Mi expectativa era más o menos algo así:

 

 

Realidad:

 

 

“no pos wow 

“no se amontonen morritas

“portada de mens health

“Gracias por tu esfuerzo”

 

Fueron algunos de los pensamientos que me vinieron a la mente después de ver semejante imagen.

 

Aún pienso que pudo ser nominada para las mejores fotos de NatGeo de 2016 pero bueno, ya saben cómo es eso, compradísimo el jurado.

 

Total, se dió el banderazo de salida. 32-y-cachito minutos después crucé la meta.

 

Mi carrera terminó, y no me refiero a mi profesión como modelo de fotos deportivas, si no a los 5k que corrí aquel día.

 

Nos retiramos del evento: Andrés, mi carrete decepcionado y yo.

 

La realidad es que nunca he sido un buen corredor. A pesar de ejercitarme prácticamente a diario y de practicar distintas disciplinas deportivas, el “running” nunca ha sido de mis disciplinas favoritas. ¿Por qué? Por dos razones principalmente: la primera es que, a comparación de otras disciplinas, me es un poco aburrido y la segunda, y más importante, es que siempre que corro distancias “largas” (para mi dolor entiéndase como 3K para arriba) comienzan a dolerme las espinillas o la parte justo debajo de la espinilla (que desconozco su nombre científico pero que yo le llamo parte-justo-debajo-de-la-espinilla) hasta el punto de tener que parar por el dolor/molestia. 

 

La primera razón, el aburrimiento, sé que es una razón muy debatible y la realidad es que tampoco he hecho el esfuerzo por hacerla más “divertida”: corriendo en grupo, corriendo más al aire libre, intentando nuevas rutas, nuevos lugares, paisajes, etc. Pero simplemente es una cuestión de gustos, me divierten más otras disciplinas que practico.

La segunda, el dolor, sé que seguramente tendrá que ver con mi técnica para correr, así como el calzado que utilizo vs mi tipo de pie (creo tener un pie semi-plano) y tal vez la preparación y/o calentamiento previo. Justo en aquel mismo año, en 2016, fui operado de la espalda por lo que tampoco he buscado a fondo la cura a dicho dolor, ya que conforme practique menos ejercicio de impacto, mejor para mi espalda y por ende para mi salud.

 

De aquel día de la foto al día de hoy, he corrido 3 carreras de 5k, siendo el pasado domingo la más reciente de estas.

 

La carrera del pasado domingo fue una experiencia totalmente distinta a las demás. 5k totalmente distintos a mi percepción aburrida y dolorosa del running.

 

El pasado domingo participé en la carrera de la fundación Corre Conmigo. Dicha fundación, tiene el propósito de ayudar a niños, jóvenes y adultos discapacitados a través de la donación de sillas de ruedas, prótesis, becas, entre otros. Puedes visitar su página de internet o sus redes sociales para conocer un poco más al respecto.

 

 

Dicha carrera de 5K tiene la peculiaridad que está diseñada para correrla tanto de la manera tradicional, como una modalidad donde estos niños o adultos discapacitados corran la carrera siendo empujados en su silla de ruedas o en sillas de ruedas especiales que consigue la fundación. Ellos son empujados y acompañados por un grupo de personas de mínimo 3 o 4 personas por silla de ruedas, las cuales en todo momento cuidan principalmente la seguridad de la persona o niño al que están empujando.

 

En nuestro caso, formamos un grupo de 10 amigos para empujar y acompañar a Francisco, un adulto discapacitado con parálisis cerebral. 

 

Nuestro equipo fue formado por integrantes de la ya ahora comunidad 3d10 y llamado “tres de diez”, el cual a los organizadores al parecer les sonó como nombre de gimnasio, ya que en repetidas ocasiones hicieron referencia a nosotros como los del gimnasio 3 de 10”. Pero no los culpo, nuestro físico era impactante.

 

Cuando estaba por comenzar la carrera el acuerdo entre los 10 era “vamos a caminarla” ya que de los 10, realmente 3-4 se sentían preparados para correrla completa, tomando en cuenta el empujar a Francisco en su silla de ruedas durante los 5K.

 

Si les soy sincero, antes de empezar la carrera estaba un poco escéptico sobre si Francisco iba a disfrutarla. A pesar de que previo a la carrera siempre se mostró con buena actitud y constantemente esbozaba una sonrisa cuando le hablábamos, echábamos porras, etc. tenía la duda si realmente era algo que él iba a disfrutar, en vez de tal vez sufrir o estar nervioso, ya que estaría fuera de zona de confort y siendo empujado por 10 desconocidos, bueno más bien por 10 ultrafit tres de diez gym members. 

 

¿Irá a disfrutar la carrera Francisco? ¿si la llego a correr me irá a doler la parte-justo-debajo-de-la-espinilla? ¿Estarán abiertos los tacos de cabeza cuando terminemos la carrera? Eran probablemente los principales pensamientos que pasaban por mi cabeza previo a comenzar la carrera.

 

En la meta de salida había muy buen ambiente: equipos disfrazados, gente calentando, corredores “pro” enfocados, familias, etc. Más de 1000 participantes. Conforme comenzaba a ver a los niños discapacitados en sus sillas de ruedas, preparándose para salir con sus equipos, empezaba a cambiar mi escepticismo. Muchos de ellos ya se veían y algunos otros hasta sonaban emocionados. Sonrisas y Risas. Algunos de ellos ya corriendo por 2da o 3era ocasión, algunos otros, como Francisco, por primera ocasión.

 

Se dio el banderazo de salida y arrancamos todos los participantes. Comenzamos los 11 corriendo a buen paso. Ahorita vamos a caminar, es solamente la emoción de la salida – pensé. 

 

Corrimos toda la carrera.

 


Desde el primer kilómetro me di cuenta que no era una carrera normal, una carrera como las demás. Se sentía una vibra MUY diferente. Como en muchas carreras, había gente apoyando desde los camellones y los organizadores echando ánimos constantemente, pero a diferencia de otras, en esta la principal vibra positiva era la que emanaban los propios niños y adultos discapacitados. Para donde volteabas había equipos corriendo con una sonrisa en la cara, contagiados de la felicidad del niño o adulto al que empujaban. En nuestro caso, Francisco sonrió y rio durante los 5K. “bastaba con un vamos francisco” de parte de uno de nosotros o de la gente que lo conocía que se encontraba en los camellones alentándolo para que él se riera, incluso hasta levantar su brazo como en señal de “¡claro, vamos!”

 

 

Conforme avanzaba la carrera olvidé mi posible dolor, olvidé los tacos que me iba a comer después y simplemente mi mente se enfocó en disfrutar el momento. Algo que si pasó por mi mente ya por llegar a la meta fue ¿Cómo llegué a pensar que el correr era aburrido? Y me di cuenta que como en muchas cosas en la vida, la gente hace la diferencia. El correr con mi equipo, el correr por una buena causa que contagiaba a todos los participantes del evento y sobre todo el correr con Francisco fue la diferencia. 

 

 

Al terminar los 5K realmente no sé si fue Francisco quien salió más feliz y realizado o si bien, fuimos nosotros. Me inclino más por la segunda opción.

 

Conforme fuimos terminando la carrera, esperamos a que termináramos los 11 integrantes para pasar al pódium todos juntos por la medalla de Francisco. “Gimnasio 3 de 10 puede pasar al pódium” – se escuchó por la bocina.

 

 

Pasamos al pódium y colgamos su medalla a Francisco. Fiel a su costumbre, recibió su medalla sonriendo y disfrutando el momento.

 

De parte de  Aleida, Alexia, Ana, César, Emma, Fernando, Lorena, Norma, Pablo y Carlos: Gracias Francisco por dejarnos correr contigo. Nos contagiaste con tu buena actitud y sonrisa. No cabe duda que correr contigo, que correr en equipo marca la diferencia.

 

Por cierto, tres años después obtuve la foto, más bien el recuerdo, que siempre quise:

 


Las sonrisas lo
dicen todo.

 

Priceless.

Un comentario en “La foto que siempre quise

  1. Que bonito reportaje. Mi hermano Francisco “Pancho” Barrera Disfruto mucho y muy agradecido que al final le regalaron su gorra de naranjeros de hermosillo. El saber que un pequeño gran detalle puede hacer la diferencia. Esa gorra está un lugar especial en su habitación y cuando salimos es la que me pide para lucirla y la medalla 🏅 de corre conmigo esta en la cabecera de su cama junto al rosario que le dejo mi mamá antes de fallecer lo cual da entender lo especial que para él es esa medalla. Muy bonita experiencia y todos los del equipo súper amables positivos y siempre haciendo parte de la “pandilla” a Pancho….por cierto al igual que ellos Pancho también iba pensando en sus tacos de cabeza para culminar esta gran mañana de carrera y actividad inclusiva. 😉 como hermana de una persona con discapacidad en este caso Parálisis Cerebral solo me queda decir GRACIAS a quienes hacen posible este tipo de experiencia y Gracias a quienes se animan a vivir la experiencia de Correr con causa y con alguien maravilloso. Porque detrás de una persona con discapacidad siempre hay un niño, joven y/o adulto maravilloso, guerrero de vida que solo quiere disfrutar la vida . Mil gracias

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