Ir a Tucson (parte 1)

Existen tradiciones hermosillenses que nunca pasaran de moda: ir al béisbol, decir que vas por el Hermosillo flash (aun cuando ya no está), decirle Price al Costco, etc. pero sin duda una de las tradiciones por excelencia es: ir a Tucson

El viaje comienza en la primera caseta. Suena como broma que solo llevas 15 minutos de carretera (y se me hace mucho) cuando la o las mujeres que vienen en el carro ya se quieren bajar a hacer del baño. Dicen que va a ser rapidito pero pareciera que se tomaron toda el agua del novillo porque cada ida al baño por lo menos es de 15 minutos.

Después de la “fugaz” primera parada al baño emprendes tu camino no sin antes haber peleado por la música que se pondrá o por el volumen al que se escuchará. Este paso es mucho más simple cuando a todos los integrantes del carro se les olvido su iPod, CD o casete (pa los millenials: https://es.wikipedia.org/wiki/Casete) y se termina  escuchando el único disco por el resto del viaje. Al principio lo odias pero cuando llegas de vuelta a Hermosillo te sabes cada una de las 12 pistas del CD y ya tienes un nuevo ídolo: Camilo Sesto (pa los millenials: https://es.wikipedia.org/wiki/Camilo_Sesto).  Sigues el camino y te topas con alguna reparación de la carretera. Parece como si fuera una reparación eterna porque cada vez que vas, ahí esta y sabes que sigues en territorio mexicano por que la señalización es un wei parado moviendo una banderita y con latas de fuego prendidas a su lado.

Acto siguiente sigue una plática de quejas sobre las carreteras mexicanas y del gobierno actual (no importa quién o cual este, del que sea hay queja). Continúas y ha llegado la hora de sacar el seguro del carro. Antes los seguros los sacabas basándote en  precio, calidad y servicio; hoy se toma la decisión basado en cual establecimiento te regala café, Coca Cola y si hay baños, porque claro las mujeres ya se están haciendo pipi de nueva cuenta.

Sacas el seguro, haces del baño, tomas tu Coca y continúas.

Ya para la segunda vuelta del CD de Camilo Sesto y pláticas extensas de temas variados llegas a la única y famosa “pasada”. El primer momento de estrés se presenta cuando el conductor y los demás integrantes empiezan a escoger que fila es la rápida o cual se divide en dos, pero al final de cuentas NUNCA escogiste la más rápida. Aunque en realidad si fue la mejor te terminas quejando de porque te cambiaste o porque no te cambiaste.  Ya en la fila para “la pasada”  te topas con cualquier tipo de vendedores que te ofrecen artículos de los más extraños, desde mapas, dulces exóticos, CD’S “originales”, etc.  Compras el CD de Camilo Sesto duetos with friends y de pronto sientes el primer cosquilleo en el estómago cuando vez a un doberman husmeando en tu llanta y te pone nervioso, cuando en realidad lo más ilegal que traes es  la canción bajada del ares (Pa los millenials: https://es.wikipedia.org/wiki/Ares_Galaxy) en tu celular. Dudo mucho que el perro tenga tan buen olfato que llegue a encontrar que Danza Kuduro fue descargada ilegalmente.

El segundo estrés se da cuando estás por pasar, no todos han sacado su visa y acto seguido el conductor o copiloto se pone histérico. Finalmente sacan la visa y se la pasan al conductor. Por alguna extraña razón cuando estas a 2-3 carros de distancia la plática se empieza a desvanecer y minutos después automáticamente en MUTE, silencio absoluto. Al piloto se le ocurre preguntar ¿A dónde digo que vamos? Y la mamá del carro le lanza una mirada de pocos amigos y entre dientes murmura “nos van a escuchar, inches gringos seguro tienen una tecnología que pueden escuchar lo que platicamos adentro del carro”. Es la segunda vez que has visto a tu mamá tan sorprendida con la tecnología, claro después de cuando conectaste el nuevo DVD y ella te vio con ojos de ingeniero de la NASA y te dice “te digo mijito, debiste de estudiar sistemas o algo así, hay mucho trabajo en las empresas ahorita para esos”

Finalmente llegas a la línea con el oficial y el subconsciente traiciona a todos los del carro y los nervios aparecen quieras o no. Sólo una vez en la vida has sentido tantos nervios y fue aquella vez que te encontrabas en el Gym dándole a las pesas o a las abdominales con tu música a todo volumen a través de tus audífonos y en eso al casi terminar la última repetición, haciendo todo el esfuerzo del mundo, se te sale un inocente pedito.

Image-1

Admítelo, a todos nos ha pasado. Comienzas a voltear a todos lados disimuladamente como si siguieras estirando porque no sabes si se escuchó o no. Vives un momento de mucho estrés, te sientes indefenso, buscas miradas cercanas para ver si hay una cara de desaprobación o risas o algo que te de una indicación de lo que se escuchó. Al no ver señales, te pones de nueva cuenta tus audífonos, pero con la música en pausa para ver si acaso comentan algo los vecinos. Ves que no hay movimiento y vuelves a hacer tu rutina, claro que esta vez, apretando un poco mas la zona glutea y en cada exhalar haciendo un sonidito estilo Sharapova en el tenis para poder cubrir cualquier otro incidente.

Volviendo a la pasada. Llegas con el oficial, obviamente con rasgos latinos, el cual habla como reportero de Univisión y evades mirarlo a los ojos. Los nervios traicionan a todos pero en especial al piloto. El policía hace preguntas y pasa lo siguiente:

PREGUNTA: ¿Hacia dónde se dirigen?

La realidad: A Tucson

Tu respuesta: a a a aquí a Nogales nomás.

Lo que tu cara expresa: Vas a la casa blanca a asesinar personalmente al Presidente.

Cara que pones:

1

PREGUNTA: ¿Cuantos días van?

La realidad: 3 noches

Tu respuesta: 1 digo 2  noches nomas

Lo que tu cara expresa: me voy a quedar a vivir ahí y voy a pasar mojados cada fin de semana.

Cara que pones:

2

PREGUNTA: ¿Bebidas, fruta, alimento, armas o droga que traiga?

La realidad: no

Tu respuesta: no no creo que no

Lo que tu cara expresa: solo traigo bombas, granadas, bazucas, chacos, espadas samurai, CD de Camilo Sesto

Cara que pones:

3

PREGUNTA: ¿Quien es Carlos?

La realidad: el copiloto

Tu respuesta: yo, digo el (apuntando a Carlos)

Lo que tu cara expresa: Traigo a Carlos Salinas de Gortari en la Cajuela.

Cara que pone Carlos:

4

El policía te entrega las visas y te deja pasar.  Sueltas el aire y la tensión se ha terminado, no sin primeramente criticar lo enfadoso del policía gringo y más porque parece mexicano.  Sabes que has llegado a tierras americanas cuando te reciben esos topes “mueve longas”, esos que no mueve el carro para arriba si no para los lados.

Pasas por Nogales y muy seguramente llegas a comer a un restaurant de comida rápida o las mujeres se bajan a comprar zapatos o algo “rapidito” y sigues hacia Tucson. Por lo general en ese camino de Nogales a Tucson hechas el coyotito, te levantas una vez solo para reírte por enésima vez del pueblito llamado Palo Parado y te vuelves a dormir. Te levantas de nuevo y cuando menos lo esperas vez el casino y sabes que has llegado a Tucson.

Postada 2017: oficial si lee esto es broma todo este post, me gustan mucho los Estados Unidos de América, sobre todo cuando pasan los jets en el himno en el Super Bowl. (por aquello de que sea verdad eso de que revisan tu cel hoy en día, uno nunca sabe) y la serie de Friends. 

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2 comentarios en “Ir a Tucson (parte 1)

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