Lo que he aprendido del mundo laboral (Parte 2)

NO SEAS CHANA, SE JUANA

 Uno de los grandes errores que se comete en el trabajo es que al presentarse un problema lo primero que se hace es poner al tanto del incidente al jefe o superior subsecuente, cuando en realidad éste debería ser el último paso. ¡Pero cómo!Entonces, ¿le escondo a mi jefe el problema sucedido? NO, claro que no. Tarde o temprano tendrás que exponerle a tu superior el problema pero asegúrate que cuando lo hagas lleves contigo una solución.

No estoy hablando de tomar una decisión precipitada ya que tal vez no estés en la posición adecuada para hacerlo. Estoy hablando de analizar el problema, crear posibles soluciones y entonces sí, exponerle el problema a tu superior con alguna solución en mano. ¿Por qué? porque tus superiores ya tienen sus propios  problemas con los cuales lidiar y si llegas con uno más a la cuenta sin cierta solución, no sólo los abrumaras sino que das la sensación de estar pasando la bolita – yo ya reporte el problema, aquí termina mi participación en él-. Además recuerda que como les comenté en el efecto Manny Pacquiao, si estás ahí es por algo y probablemente ese algo sea que fuiste contratado para resolver y/o buscar soluciones óptimas a esos problemas.

Situación errónea

Problema —> Chana —> Jefe

Situación ideal:

Problema —> Juana —> Análisis del problema y posibles soluciones —> Definir la mejor solución validándola con colegas, lecturas, hechos pasados, etc. —> Jefe

No seas Chana, sé Juana o como se dice comúnmente, no lleves problemas, lleva soluciones. Tu jefe te lo agradecerá y seguramente incrementaras tu valía tanto para él como para la empresa.

D CUANDO D

Tienes un problema en tu vida laboral o personal que te está desgastando. Llegas a tu casa después de 8 o más horas de trabajo, cansado, agobiado y pospones“para mañana” los 30 minutos de cardio diarios que te habías propuesto el domingo; te haces o pides algo de cena y ves un capítulo de tu serie favorita en Netflix, que días después tendrás que repetir porque no le prestaste la atención adecuada; tomas un baño y finalmente a la cama “a descansar” y logras dormirte después de ver videos en YouTube, de escuchar música o leer tu libro o blog de cabecera. Te levantas constantemente, sientes que no duermes profundo y cuando menos lo esperas suena tu despertador y vuelves a empezar a leer este párrafo.

¿Te suena familiar? Entonces toma el consejo D cuando d:

Duerme cuando duermas

Descansa cuando descanses

No hablo de subir para arriba, bajar para abajo o salir para fuera, hablo de la importancia de dormir y descansar cuando es momento de hacerlo. Me considero preocupón y solía (o de vez en cuando suelo) ser la persona del párrafo anterior, que al ponerse a ver la serie, a leer el libro o a querer dormir, empiezo a darle vueltas al problema que me está angustiando. Esto únicamente genera más angustia, menos descanso, reducción de calidad en las horas de sueño y por ende, menor energía al día siguiente para afrontar el problema. Así que no le des tanta importancia al cuánto, si no al cómo. En ocasiones te tocará dormir de 3 a 4 horas, en otras de 6 a 8 y con suerte un buen domingo hasta 10 horas pero lo importante es que ese tiempo en realidad lo dediques a dormirlo y descansarlo.

De las muchas veces que no puedo dormir por pensar estar dándole vueltas a un problema, en ninguna ocasión logre solucionarlo a las 3 de la madrugada. Así que mejor descansa, duerme y sé como tu Smartphone que conectas en la noche y se levanta con el 100 % de energía.

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